Marlevar – Stella di Venere

En la rola de la semana tenemos a Stella de Venere, por Marlevar. No hallé mucha información sobre esta agrupación, pero al parecer sus composiciones se centran en religión, naturaleza y el Dios cristiano. Sin embargo, la canción se me hace muy bien hecha y la voz de la cantante, Luisa Cottifogli, es majestuosa. Además, la canción está en provenzal (occitano), así que no es necesario enterarse de lo que dice la letra.

Hela aquí, pues:

 

Tonči — Söndörgő

Gracias a la función de radio de Spotify he descubierto música internacional y nacional muy suave, y no tan comercial. En este espacio andaré compartiendo semanalmente (espero) rolas de mi gusto que salgan de esa función de Spotify, e incluiré una breve descripción del artista.

Tambura.

La primera rola de esta serie es Tonči, compuesta por el grupo húngaro Söndörgő. Esta agrupación se caracteriza por el uso de pequeños instrumentos de cuerda ampliamente utilizados en la música proveniente de Los Balcanes: las tamburas. La canción está incluida en su álbum del año 2011 llamado “Lost Music of the Balkans.

Apuesto a que esta canción hará que comiencen a mover un dedo siguiendo el ritmo. Podríamos clasificarla en la sección NSFW, o al menos que no les de pena casi bailar al ritmo mientras alguien se les queda viendo raro (como me pasó a mí). En fin, aquí va:

Via Souncloud

 

Yapa (Aww yeah!)

 

Enjoy!

JT.

Un poco, muy poco, sobre la ubicuidad de las matemáticas

El día de hoy me encontraba procrastinando (una de mis pasiones) en Facebook, y encontré algo que hizo que el tren de la inspiración literaria-periodística volviera a mi estación después de un largo período de viaje.

Usualmente uno se encuentra una vasta selección de chismes, deposiciones mentales, fotos nimias, frases trilladas de superación personal, gente tratando de llamar la atención, etc. Sin embargo, uno puede encontrarse cosas interesantes (dependiendo de la persona y tipos de amigos que tenga en Facebook), tales como recomendaciones musicales, de libros, películas; además de buenos análisis periodísticos, o análisis por alguno de los usuarios que en ocasiones me han dejado perplejo por su nivel de profundización en el tema (no es sarcasmo). En mi caso, tengo la suerte de ser seguidor de personas que publican cosas de gran valía para mí, muchas de ellas relacionadas con el ámbito científico, pues varios de mis conocidos están dentro de esa área (mayoritariamente física y matemáticas). Una de esas publicaciones fue compartida el día de hoy por el Dr. Luis Mochán (físico), a quién conocí en un taller de ciencias en Ensenada; un artículo de la revista americana Science News: “Doctors flunk quiz on screening-test math”.

Después de leer ese artículo una hemorragia de ideas y recuerdos sucedió en mi cerebro, y me impelió a escribir este “post”.

En breve, este escrito divulgativo, escrito por Tom Siegfried, editor en jefe de la revista ya mencionada, habla sobre un estudio realizado en 1978 (información técnica aquí) a un grupo de 61 personas relacionadas con el área de la salud -25 médicos, 10 estudiantes de medicina, 26 personas del staff hospitalario (imagino que enfermeras, químicos, asistentes)- el cuál consistió en hacerles la pregunta

“Si una prueba para detectar una enfermedad cuya prevalencia es de 1 en 1,000 tiene una probabilidad de 5% en arrojar un falso positivo, ¿cuál es la posibilidad de que una persona que dio positivo en este test realmente tenga la enfermedad?

Las respuestas dadas por estos individuos se muestran en la siguiente gráfica:

 

Como se puede ver, sólo 2/10 de los estudiantes de medicina y 6/25 de los médicos dieron con la respuesta correcta, algo lamentable. Uno esperaría que pasara a los estudiantes de medicina lo que dice el autor del artículo divulgativo: “So we can hope that the other eight will flunk medical school and never treat any patients”, pero la realidad es que no, y menos en México. Luego les dan su título de médico, aun con esta deficiencia que yo no considero irrelevante. En serio, no quiero un médico que me diga que moriré pronto por cierta enfermedad cuando en realidad no la padezco.

Dejando de lado el artículo anterior, recuerdo otro ejemplo de hace algunos meses en el cual un periodista hablaba sobre la violencia en Colima (no hallé el link), y usó algunas estadísticas provenientes del INEGI que hablan sobre la tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes. En el caso de Colima, en 2012 se situó en el séptimo lugar de violencia homicida en el país, con una tasa de 39 asesinatos por cada 100 mil habitantes, dato que usó como soporte en su texto, lo cual conllevó a una discusión entre un físico (conocido mío), y el aludido periodista. Sin embargo, si hacemos un análisis no tan sesudo, podremos percatarnos de lo siguiente:
Colima es un estado con poco más de 650 mil habitantes, entonces las tasa de asesinatos por cierto número de habitantes será mayor que en otro lugar donde se cometió un número no mucho mayor de homicidios, pero que tiene una cantidad considerablemente superior de personas. Es decir, estamos diluyendo la tasa mientras más habitantes se tenga.

El punto: ¿Pueden ser estos datos utilizados para hacer una afirmación veraz y concreta, o para decir que un estado es peligroso? Mi respuesta es NO. Pues no nada más el número de habitantes influye en la cantidad de homicidos, sino también otros factores que no son considerados. En mi opinión: Deberían de impartir un poco de estadística en la carrera de periodismo.

¿Adónde me lleva todo esto? Pues bueno, ¿quién no ha escuchado la, ya por antonomasia, respuesta a la pregunta “qué estudiarás”?: “Estudiaré [X carrera] porque no llevan matemáticas”, creyendo que las matemáticas sólo están presentes en determinadas profesiones, o áreas. No obstante, los ejemplos anteriores demuestran que las matemáticas no solo hacen acto de presencia, sino que son necesarias para ciertos ámbitos. Ojalá que los encargados de la educación superior se percaten de esta necesidad.

De nuevo, quedo atento a aclaraciones y comentarios.

JT.

Ándele… Pregúntele al científico

—¿A cuánto el café?
—No lo vendemos…
—¿Entonces?
—Lo cambiamos por preguntas al científico. ¡Anímese!

Conversaciones como las anteriores hacen desatinar a la gente que llega a preguntar por el café que tenemos en la mesa, en el jardín de Comala, pues desde hace un par de semanas arrancó el programa “Pregúntale al científico”, que consiste en que un científico (un Físico: Fefo.), su esposa, y algunos estudiantes (me incluyo) de ciencias (física, ciencia ambiental) se sientan en el jardín de Comala, en domingo por la tarde-noche, armados con carteles y café (Flor de Suchitlán, donado amablemente por Quisqueya http://www.quisqueya.com.mx/) con el fin de platicar y responder preguntas acerca de ciencia, en principio.

Podríamos decir que el primer día del programa fue casi un fracaso, y así esperábamos que sucediera. La gente sólo pasaba, miraba los carteles (con preguntas como: ¿Qué es el bosón de Higgs, qué es la materia obscura, etc.), se sacaba de onda, y después se iba. Uno que otro llegaba sólo a saludar, a preguntar si le regalábamos café, o que a cuánto lo vendíamos; empero, nadie se acercó a lo que en realidad era nuestro objetivo: platicar sobre ciencia. Sin embargo, eso no fue ningún impedimento para divertirnos: estuvimos platicando, bromeando; incluso hasta tocando la guitarra y cantando.

Lléguele, lléguele. Foto by Guille.

Lléguele, lléguele. Foto by Guille.

En el párrafo anterior anterior dije que ese día fue casi un fracaso, pero razón de que no fuera un rotundo fallo es que aprendimos más o menos cómo estaba la dinámica, cosa que fue aprovechada el segundo domingo que estuvimos ahí. En esta ocasión tuvimos la visita de un par de personas que sí llegaron a preguntar y a tomar café. Uno de ellos fue “Don Gil”, un senil y culto señor, pero con curiosidad de niño, que estuvo bombardeando a Fefo por más de una hora con interesantes preguntas. Sin embargo, no fue sólo él quién aprendió, sino que también nos deleitó con una magnífica charla sobre diferentes temas, pasando desde política, historia, anécdotas…¡Ah, que suave es tener ese tipo de pláticas! Además, nos dio el consejo de cambiar de horario nuestro evento, y organizarlo un par de horas más temprano: la idea incipiente fue de estar ahí de 8 pm a 10 pm, pero Don Gil nos sugirió que a las 6 pm sería una hora más propicia; consejo que implementamos el domingo siguiente.
La otra persona fue un taxista, que, en perspectiva, se observaba nervioso y dubitativo, pero al final se decidió a preguntar, cuestiones que fueron respondidas (bueno, casi todas) por Julio (un compañero de física) y por mí.

El taxista hablando de nosequé, Julio (en medio), y yo.

El taxista hablando de nosequé, Julio (en medio), y yo. Foto by Guille.

Ah, y llegó una señora a intercambiar café por pan (creo que Julio recuerda bien ese suceso).

Pensé que la cosa mejoraría para la siguiente semana, peor me equivoqué. La tercera semana el evento sí fue un rotundo fracaso: A mí se me olvidó conseguir la cafetera; pero eso no fue pretexto para cancelar todo. Sin embargo, la idea de continuar con el evento se desvaneció cuando nos quedamos sin mesa. El ayuntamiento nos hace el favor de prestarnos sillas y una mesa, pero en esa ocasión un, malentendido (cosa improbable) ajeno a nosotros causó que alguien tomara prestada la mesa, dejándonos sin ésta, y, entonces, cancelando así el evento. Ni pex…

El día de hoy, 10 de noviembre, fue la cuarta (o tercera, por lo que comenté previamente) vez en la que el programa “Pregúntale al científico” se llevó a cabo. Podríamos decir que esta ocasión ha sido la que mayor éxito ha tenido, pues apenas el café comenzaba a desprender su rico olor llegaron un par de niñasa preguntar si les regalábamos café, pregunta que fue respondida con un “Si preguntan sí”. Dicho esto, las chiquillas se fueron para luego regresar con la pregunta ¿por qué el agua es azul?, la cual fue corregida y afablemente contestada por Fefo, y así ganarse su café.
Poco después llegó el papá de una de las niñas, y también se animó a preguntar. Mientras tanto unas cuantas personas se acercaban a averiguar por qué tanto júbilo en la mesa, y algunas se quedaron a escuchar la conversación, e incluso a hacer preguntas. Creo que al final todos se fueron felices; incluidos nosotros.

Entre las cosas que he aprendido están las siguientes:

  • Mucha gente tiene temor a preguntar, pero después de que lo hacen pierden el miedo, se sueltan, y se divierten.
  • Un taxista que ve Discovery Channel podría hacerte preguntas que no sabrías cómo contestar.
  • El café atrae a las personas.
  • Es cierto el dicho “¿Adónde va Vicente? A donde va la gente.*
  • No es lo mismo responder una pregunta sobre ciencia a un colega (estudiante de física), que a una persona “normal”. Es más difícil esta última.
  • Los seminaristas pueden fracasar en el camino hacia el sacerdocio por la gran atracción hacia las féminas.
  • Creo que ya sé hacer café.

En fin. Esperemos que las cosas sigan así de suaves, y que el programa sea fructífero.

*Con esto me refiero a que la gente suele ser atraída por grupos de personas, e.g. los que se arrimaban a nuestra mesa.

On levers

Perhaps you thought, dear reader, at the very first (reading the title) that this post would be about physics and those machines called levers. Nonetheless, this is not the purpose of this one, but its reason is to talk on a fact that occurs every year in my university (and perhaps in others), Universidad de Colima (to which I will refer as UdeC henceforth): the so-called “palanca”, the Spanish word for lever.

First, it is needed to give an explanation on the origin of that epithet. Technically speaking, a lever is a simple machine which amplifies an input force to provide a greater output force. Now, imagine a student of negligible weight (I don’t refer to the one due to the gravity force, but, let me call it in this way, social weight), and a person of great social weight: usually a politician, a professor working in the university, or any person employed in the latter (arranged in decreasing order of social weight). Thinking like this, we can infer that with a great weight, the person can lift the student up, as the well fitted picture depicts

Lever used for the analogy.

Most of you, I bet, readers, do know what I am referring to. For those of you do not, let me explain it. Before every new school cycle in the UdeC, the admission process to college requires to every student to make a test in order to evaluate their knowledge and academic abilities. Based on this test, your overall GPA obtained in High School, and, on this last occasion, your performance in a preliminary course (as far as I know). Here comes the part in which the levers are used: The best students have no problem being accepted in the school (faculty) desired by themselves, but the problem arises to the rest of the people.

Let me make some remarks:

  • Regardless the score obtained on the test, or the performance in the preliminary course (I am not sure whether there is a restriction on the GPA, but if it does exist, it must be loose), all the UdeC workers’ children (and even relatives in some cases) have a place into the desired faculty.
  • Heavy people (in the social context) such as politicians, renowned professors, medical doctors, and other persons may obtain the same advantage described previously.
  • Moreover, even acquaintances or friends of well-positioned persons are provided with that privilege.
  • This happening occurs not in all the faculties, but only, as you could guess, in the most sought after, such as the medical school, or the laws school, and others.

I hope you readers have already got not only why it is akin to a lever, but also the implications it has and how unfair it is. Let me put an alias on these students: the levered ones.

I wonder how many people better than the levered students has been rejected due to this, how many mediocre students there are; furthermore, how many levered professionals there are out, teaching to your children, or levered physicians taking care of them (or of you!). Think of it.

Fairness über alles!

JT.

Entre computadoras, partículas y detectores

He recibido de varias personas, en reiteradas ocasiones, la misma pregunta: “¿Qué haces allá?”, así que he decidido escribir un post para explicar detalladamente dónde trabajo, y en qué consiste mi trabajo; además de incluir algo de divulgación científica.

GE DIGITAL CAMERA

Edificio 362, lugar en donde trabajo.

Me encuentro haciendo un verano de investigación en el departamento de física de altas energías (HEP, por sus siglas en inglés) en Argonne National Laboratory, en el estado de Illinois, Estados Unidos. Comencé a trabajar el pasado 28 de mayo, y terminaré el 02 de agosto. Mi posición es “asistente de investigación”. Vivo dentro del laboratorio, en unos departamentos cerca del edificio en el cual laboro.

IMG_20130528_134331_0

Letrero en la entrada de mi oficina.

Mis herramientas de trabajo son las siguientes: un lápiz, una libreta y mi laptop (lo común para un físico). Se me asignó una oficina para trabajar, la cual comparto con otros 3 compañeros (un colombiano y dos estadounidenses), y es ahí en donde paso un tercio de mi día (a veces hasta más). Mi rutina de trabajo es estar sentado por ese período de tiempo en una silla (muy cómoda, tanto que a veces me quedo dormido ahí), haciendo programas de computadora para modelar partículas dentro de un detector (entraré a detalle más adelante).

GE DIGITAL CAMERA

Un Jorge trabajando.

Entre las primeras cosas que tuve que hacer al comienzo de mi verano de investigación fueron: mejorar mi manejo del lenguaje de computación C++, y del programa ROOT (análisis de datos científicos), además de aprender cocinar (esto ha sido más difícil que las otras dos). He pasado varias de mis madrugadas renegando y despotricando contra ROOT, además de desear que las computadoras tuvieran conciencia y resolvieran los problemas por sí solas (¡qué ingenuo, caray!). Sin embargo, lo más difícil ha sido acostumbrarme a cocinar, lavar trastes, y a vivir sin la comida mexicana (¡cuánto añoro unos tacos!).

Entrando más en el tema de mi proyecto, lo que se me ha asignado por hacer es construir un programa, desde cero, el cual modele el comportamiento de partículas (neutrinos, esencialmente) incidiendo sobre un detector. Para ponerlo más claro, piensen un cubo lleno de algún líquido transparente, y una bala esférica siendo disparada desde fuera de este poliedro; imaginen, además, que al momento de entrar en contacto con el líquido la bala comienza a desintegrarse en pequeños, y casi despreciables en tamaño, trozos que salen diparados en todas direcciones alrededor de la bala a una gran velocidad hasta que la bala emerge del cubo. Supongan también que he puesto una pared costruida con ladrillos cuadrados distribuidos uniformemente en esta (como una hoja cuadriculada), y que cada vez que uno de estos minúsculos pedazos de bala choca contra uno de estos bloques, este se ilumina y una cámara toma una foto y registra la posición del ladrillo en una base de datos.

Lo anterior es una analogía muy burda (físicos, favor de comprender que fue lo primero que se me ocurrió) de lo que he estado modelando computacionalmente desde que comenzó mi trabajo (entre otras cosas), sólo que los proyectiles son partículas (muones, en mi caso), los diminutos pedazos de bala son fotones (partículas de luz), y los ladrillos son fotodetectores.

El fenómeno físico usado en la detección es llamado centelleo, y consiste en la emisión de luz (fotones) por un material transparente (el líquido que mencioné en la analogía) cuando partículas pasan a través de él. Cuando uno de estos fotones incide sobre alguno de los fotodectores, se crea una señal que es almacenada en una base de datos y es después usada para estimar la energía de la partícula incidente, información que servirá para determinar propiedades y fenómenos en neutrinos. Este efecto es también aprovechado en otros experimentos como Borexino, y KamLAND.

Concretamente, estoy estudiando la factibilidad de un prototipo de un nuevo detector de neutrinos (y, quizás, materia obscura); y para esto uso un algoritmo llamado “Método de Montecarlo“, con el cual obtengo trayectorias aleatorias de fotones, modelando así el fenómeno descrito anteriormente. Pero… ¿por qué menciono que es un detector de neutrinos, si ellos no aparecen en ninguna parte de mi programa, o de lo que he descrito anteriormente? Pues porque a partir de información obtenida de los muones (en el caso del detector del cual hablo), y usando una teoría llamada Modelo Estándar de Partículas (más información aquí), se puede obtener información precisa acerca de características y propiedades de las maravillosas y misteriosas partículas llamadas neutrinos.

En conlusión, mi trabajo requiere gran paciencia e imaginación para desarrollar los programas sin ni siquiera tener un esquema de cómo es el detector, así como para no patear la computadora cada que me regresa un mensaje diciendo “error” (funciona decirle improperíos para desquitar la frustación, pero no arregla la falla en el código). Cabe mencionar que he estado aplicando varias de las cosas que he aprendido a lo largo de mi carrera, y obteniendo nuevos e interesantes conocimientos mientras desarrollo esto. Además he mejorado mi inglés, pues lo desayuno, como y ceno.

Espero obtener buenos resultados en mi proyecto; pero si no, tengo la satisfacción de que me he estado divirtiendo trabajando en algo muy interesante y desafiante. Es maravilloso darse cuenta de que no se necesita hacer los experimentos directamente para ver cómo la naturaleza funciona, sino que basta con usar una simple laptop para obtener resultados que la describan con precisión.

Gracias por leer. Recibo sus comentarios y preguntas con mucho gusto.

La ciudad de los vientos

A las a 11:30 am del día de ayer estaba llegando a Millennium Park, en el corazón de Chicago. Al parecer este parque fue construido para conmemorar el inicio del milenio; mas no fue abierto sino hasta el año 2004. A grandes rasgos, el parque está compuesto por una explanada muy grande donde se llevan a cabo conciertos, y otros eventos; varios jardines con hermosas plantas y flores; y una estructura hueca cromada con forma de un frijol, y que es la consecuencia de que la hayan llamado “The bean”. Lo atractivo de, así lo llamaré, el frijol, es que las imágenes se reflejan de una manera peculiar, y la gente aprovecha el fenómeno óptico para tomarse fotos (yo también lo hice).

El frijol por dentro.

El frijol.

"El frijol" (remojado).

“El frijol” (remojado).

A un lado del parque se encuentra el Instituto de Arte de Chicago, el cual no pude visitar por falta de lana, y me encantaría hacerlo; pues es uno de los museos más importantes del mundo, y alberga algunas obras importantes de pintura impresionista y posimpresionista, como el Autorretrato de 1887 de Vincent Van Gogh, y algunas obras de Claude Monet.
Por suerte, creo que cada sábado estaré yendo, y en cuanto tenga dinero podré recorrer todo el museo, y disfrutar de tales maravillas.

Como ya lo he mencionado, la deficiencia de dinero me obligó a recorrer la ciudad, conocer un poco de la vida en Chicago, y andar abriendo la boca por ahí, mirando la imponencia de los enormes edificios, y recorriendo algunos callejones sin salida- como los que aparecen en las películas.

En general, la ciudad estaba tranquila, pues era un sábado. Había muchos turistas, como yo, recorriendo la ciudad; algunas personas trotando por ahí, haciendo ejercicio, y unos cuantos yendo a su trabajo.

Paré en una cafetería a comprar un espresso, hecho con café guatemalteco. Vaya cosa tan más sabrosa. Creo que volveré ahí la próxima vez. Cerca de ahí me encontré un lugar en el cual había una especie de baranda cuadrada, y en medio una antorcha encendida. Me llamó mucho la atención cómo varias palomas se aglomeraban cerca de ahí, como si estuviesen disfrutando del calor de la llama.

Seguí caminando. Pasé por un andador lateral a un río, crucé un puente, y después llegué a un tipo malecón a las orillas del lago Michigan. Como en varias ciudades de Estados Unidos, la densidad de hermosas féminas es muy alta. Muchas de ellas vistiendo de manera extravagante, y mostrando sus concupiscentes y extravagantes atributos… pero, bueno, ese no es el tema en cuestión. En ese lugar me di cuenta de por qué Chicago es llamada “La ciudad de los vientos”, e infiero que ustedes, estimados lectores, ya se imaginarán a qué me refiero. No quiero saber cómo se ha de sentir ese viento en invierno, los cuales son muy gélidos por estas zonas.

En mi camino de regreso a Millennium Park la lluvia se hizo presente, y, para mi sorpresa, el agua no es muy fría, sino que me pareció un poco tibia. Me refugié en cuanto pude en uno de los frondosos y densos árboles que componen a este parque, y ahí estuve con algunos de mis compañeros hasta que el aguacero menguó. Recorrí de nuevo el parque, y me encontré con una paloma que se había mojado durante el chaparrón, la cual disfrutó de que le tomara una foto (eso creo).Me percaté de que las palomas de aquí, a diferencia de las mexicanas, no le temen mucho a la gente.

Pobre paloma.

Pobre paloma.

El camión en el que llegué nos recogió a las 5 pm el mismo lugar. ¡Cuánto disfruté Chicago!

Más fotos:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

JT.